Powered By Blogger

miércoles, 11 de enero de 2012

¡Viernes Negro en Enero!

   En pleno mes de enero, los costarricenses, tuvimos otro “viernes negro”, tan negro como el petróleo. El pasado 6 de enero, mientras medios internacionales publicaban la derrota de Exxon Oil, la más grande petrolera del mundo, a manos de Petroleos de Venezuela (PDVSA), la petrolera del Estado de Venezuela, impuesta ante la Cámara Internacional de Comercio (ICC, por sus siglas en inglés), con sede en Francia, en función de la nacionalización de las explotaciones del preciado mineral, sobre los recursos del Orinoco, que según expertos, es la región que presenta la mayor concentración de petróleo del mundo; una victoria clara y contundente del gobierno chavista sobre el “demonio capitalista” al que tanto teme Chávez. en otro rincón del mundo, específicamente en Costa Rica, se anunciaba, la resolución de la Sala IV de suspender el decreto de Laura Chinchilla que impedía la explotación de hidrocarburos en el país durante tres años, esto, mientras se resuelva la acción de inconstitucionalidad presentada por Enid Gamboa, presidenta del Colegio de Geólogos, en contra de la moratoria, pues, dicha medida asumida por el gobierno cercenaría la posibilidad de trabajo a muchos profesionales del gremio, esto frenaría el impedimento de operación para Mallon Oil, compañía petrolera que cuenta con contrato desde el año 2000 para la exploración de hidrocarburos en la zona norte y el Caribe, especificamente en las zonas de San Carlos, Sarapiquí y Pococí.

    Este fue un viernes negro para los ambientalistas, los vecinos de las regiones involucradas, inclusive de personajes como Daniela, la protagonista de “La Loca de Gandoca”, además de, los cientos y cientos de costarricenses que estuvieron en contra de intentos anteriores de explotación de recursos naturales, como, los ya conocidos casos de Infinito Gold y Harken, es ahora que se recuerda a Grupo Adela y su lucha en contra de la explotación petrolera en nuestras costas del Caribe, en este momento se vuelve realidad el anuncio, casi amenaza de Teófilo de la Torre, el año anterior, cuando anunciaba la posibilidad de brindar concesiones en zonas fronterizas con Nicaragua para la exploración y explotación petrolera.

    Estos acontecimientos relacionados con el petróleo suscitados el jueves pasado, configuraron un viernes negro en noticias, pues, mientras el gobierno venezolano obtenía un descuento de locura, tras el billón de dólares ofertado a Exxon por el tema de la antes mencionada demanda, ahora tendrá que pagar únicamente $255 millones, otro beneficiado, fue Mallon Oil, quien se anotó una gran victoria, pues finalmente obtuvo el derecho de obligar al gobierno a firmar el famoso contrato, también ganó el Colegio de Geólogos, al conseguir un aliado poderoso, pues, tras la resolución de la Sala IV, la petrolera valora unirse al litigio que dicha institución sostiene contra la presidenta y su ministro del ambiente, energía y telecomunicaciones.

    Si lo vemos desde la perspectiva medio ambiental, no es necesario ser un experto en la materia, para darnos cuenta que cualquier actividad humana independientemente de su magnitud o naturaleza, tienen un impacto directo sobre los ecosistemas y las actividades de explotación de hidrocarburos, es a todas luces, una muestra de ello, desde sus procesos de explotación, hasta los gases emitidos por efecto de la combustión de los automotores, pasando, por los riesgos que implica su transporte, ya sea por vía aérea, terrestre o marítima.

    Pero, ¿Cuánto perdemos o ganamos con esta actividad? Según una publicación hecha en el año 2000 de la revista “Ambientico”, por Alberto Fernández, en aquel momento el 60% de la energía que consumíamos es producida a partir de la combustión de derivados del petróleo, lo cual denota desde entonces, nuestra dependencia del preciado líquido, Fernández apunta a que la metodología empleada para el transporte del líquido a través de camiones sisternas y oleoductos, es menos sostenible que la propia extracción, pues son mayores los riesgos que se corren frente a las faciliades que presentaría el producirlos en nuestro propio patio, esto sin tomar en cuenta la famosísima generación de empleos, tan utilizada por los oficialistas desde años atrás para obtener el apoyo popular en sus cruzadas privatizadoras, así como, el incremento en los ingresos del Estado por concepto de pago de impuestos, los cuales -al menos en teoría- se distribuirían en el pago de la deuda interna, algo en lo que han sido deficitarias nuestras últimas administraciones, muestra de ello, nuestra creciente polarización social.

    Lo anterior guarda una lógica bastante válida, sin embargo cuestionable, pues, más allá de los riesgos o no que implica el proceso que sigue el petróleo en nuestro país, nuestra creciente e insostenible huella de carbono, es sustentada por los hidrocarburos, así que, la solución no parece ser el producirlos o no, sino, el sustituirlos. En cuanto a la generación de empleos, evidentemente el sector más beneficiado con la actividad, sería el que sostiene hoy día un litigio contra nuestra presidenta (los geólogos), pero, sectores como el turismo y la menospreciada, pero, evidentemente fundamental agricultura, por lo contrario, corren el riesgo de verse perjudicados por los efectos ambientales del desarrollo de la actividad petrolera, a realizarse, en zonas eminentemente agrícolas y turísticas, en relación con el aspecto social y económico, el caso costarricense, dista del venezolano, pues en el segundo caso, el petróleo se distribuye entre subsidios para disminuir los costos en el mercado interno y venderlo barato a sus países aliados, y los ingresos generados por esta actividad, corresponden a la totalidad de las utilidades producidas, las cuales, se utilizan para el desarrollo de obras sociales en procura de disminuir la desigualdad social, tan es así, que con todo y sus desaciertos, el gobierno bolivariano ha logrado disminuir sus índices de pobreza de un 48,6% en 2002 a un 27,8% en 2010, mientras Costa Rica, en pleno auge privatizador, presenta datos opuestos, pues, en 2010 el porcentaje de personas en estado de pobreza extrema alcanzó un 21,3% de los hogares, el más alto de la década, ante lo que, teniendo en cuenta que la explotación de este recurso estaría en manos extranjeras, hace notar que la mayor parte de los beneficios generados tomarían rumbos lejanos a nuestras fronteras.

    Si bien, los costarricenses amantes de la democracia, estamos en la obligación de respetar la institucionalidad del país ¿nuestras instituciones realmente respetan el principio de soberanía popular?, el decreto de Chinchilla, fue acogido de buena forma por un amplio sector de nuestros partidos políticos, quienes en teoría, representan los intereses de los distintos sectores de la sociedad, y por ende, ellos deben velar por el cumplimiento de nuestra voluntad, esta resolución, contraria a la posición de los delegados de nuestra representación, me genera dudas, especialmente viniendo de un órgano, que debe velar por el cumplimiento de los estatutos constitucionales, los cuales, inician decretando a Costa Rica como “República democrática”. Este viernes negro, brindó a el derecho parcial a Mallon Oil, sobre algunos de nuestros recursos, pero muchos de los verdaderos propietarios de estos, ni siquiera se enteraron.

   Esto último, se puede deber a dos razones; la primera, la poca difusión de los medios acerca de la noticia y la segunda, la más fuerte, el desinterés popular en el tema, pues, concuerda con cosas que para la sociedad costarricense son más trascendentales, como, la contratación de Randall “chiqui” Brenes por parte del Saprissa, el debate acerca de si “efecto hum” o señales apocalípticas, por supuesto, el armagedon es algo mucho más trascendental que la conservación de nuestros recursos naturales, al final, ¿para qué proteger algo que tiene fecha de caducidad el 21/12/2012?, quizá, este viernes negro hubiese gozado de mayor interés público, si en el combo se incluyesen descuentos en los sombreros vaqueros, para ir al tope de Palmares...